
Soy un desastre. He borrado la mayoría de las entradas del blog, porque en una segunda lectura me parecían ridículas, y ahora me arrepiento de haber borrado algunas. !Por dios, qué desastre!. Se acabó. Voy a empezar a dibujar, aunque me digan que estoy perdiendo el tiempo. ¿Es que cada vez que tengo que hacer algo tengo que enfadarme para ello?
Las casualidades no existen, eso ya lo tengo más que comprobado. Esta vez me llevó a una película de corte anime: "La chica que saltaba en el tiempo". Me hizo reflexionar, aunque todo esto ya lo reflexioné en su día, aunque...la teoría de la vida no sé si la apruebo raspada por los pelos, pero la práctica la suspendo estrepitosamente.
Sé cómo saltar en el tiempo. Tal vez no es tan espectacular como muestra la película, pero no es algo complicado de entender. Todo el mundo puede hacerlo, y la clave está en una frase del anime que dice la tía de la protagonista. Un domingo se levantó con ganas de no hacer nada, y de repente, sin darse cuenta, el domingo se le escapó. El tiempo, en realidad, no existe. Sólo existen las lecciones aprendidas, los "momentos" que se viven y perciben. Es una idea muy básica, pero cuando se comprende, el mundo de repente cambia...como las caras de un cubo dibujado en dos dimensiones, que cambian según la percepción de abajo arriba, de arriba abajo.
Y ahora a ver cómo llevo yo a la práctica todo esto...


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